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Qué son las células fotovoltaicas y cómo funcionan para producir energía limpia

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Resumen de contenidos

Una célula fotovoltaica es un dispositivo semiconductor diseñado para convertir la luz del sol directamente en energía eléctrica. Esto se logra mediante el efecto fotovoltaico, un proceso físico en el que los fotones de la luz solar liberan electrones dentro de la estructura de la célula, generando una corriente eléctrica en corriente continua. Son la unidad básica y esencial que compone cualquier panel solar moderno.

¿Quieres comprender a fondo cómo esta tecnología silenciosa y eficiente está transformando la manera en que consumimos energía en nuestros hogares y negocios? Acompáñanos en este recorrido detallado donde te explicamos su funcionamiento, sus componentes y cómo elegir la mejor opción para tu tejado.

células fotoeléctricas

¿Qué es una célula fotovoltaica y cuál es su origen?

Para entender el autoconsumo, primero debemos mirar de cerca el componente más pequeño e importante de una instalación solar. Una célula fotovoltaica (también conocida como celda solar) es una pequeña oblea de material semiconductor, generalmente silicio, que tiene un espesor de apenas unos micrómetros.

El concepto fundamental detrás de estas células no es nuevo. El efecto fotovoltaico fue descubierto originalmente en 1839 por el físico francés Alexandre-Edmond Becquerel, pero no fue hasta la década de 1950 cuando los laboratorios Bell en Estados Unidos desarrollaron la primera célula de silicio capaz de generar suficiente electricidad para hacer funcionar pequeños aparatos.

Desde entonces, la tecnología ha evolucionado a pasos agigantados. Hoy en día, una sola célula fotovoltaica estándar suele generar alrededor de 0.5 a 0.6 voltios. Al unir decenas de estas celdas en serie y en paralelo dentro de una estructura protegida por vidrio y aluminio, obtenemos lo que todos conocemos como un panel o módulo solar fotovoltaico comercial.

 

¿Cómo funciona una célula fotovoltaica? El efecto fotoeléctrico explicado de forma sencilla

El funcionamiento de una celda solar de silicio puede parecer magia, pero en realidad es pura física aplicable a nuestro día a día. Para lograr que la luz solar se convierta en electricidad, los fabricantes de células fotovoltaicas o células fotoeléctricas estructuran el silicio de una forma muy particular llamada unión P-N.

A continuación, te explicamos paso a paso cómo ocurre este proceso en el interior de las placas solares de tu tejado:

  • El dopado del silicio: El silicio puro no conduce la electricidad de forma eficiente. Por ello, se le añaden impurezas en un proceso llamado “dopado”. Una capa de la oblea se dopa con fósforo para darle un exceso de electrones libres (generando la capa tipo N o negativa). La otra capa se dopa con boro, lo que crea una escasez de electrones o “huecos” (creando la capa tipo P o positiva).
  • La creación del campo eléctrico: En el punto de contacto entre ambas capas, los electrones sobrantes de la zona N se desplazan para llenar los huecos de la zona P. Este movimiento crea una barrera natural con un campo eléctrico interno permanente, muy similar al funcionamiento de una pequeña pila.
  • La llegada de la luz (fotones): Cuando los rayos del sol golpean la superficie de la célula solar, liberan paquetes de energía llamados fotones. Si estos fotones tienen suficiente energía, impactan contra los átomos de silicio de la celda y liberan electrones de su posición habitual.
  • La generación de corriente: Debido al campo eléctrico interno de la unión P-N, los electrones liberados no se mueven al azar. Son empujados con fuerza hacia la capa negativa (N), mientras que los huecos se desplazan hacia la capa positiva (P).
  • El circuito eléctrico: Si conectamos unos contactos metálicos en la parte superior e inferior de la célula fotovoltaica mediante un cable exterior, los electrones comenzarán a fluir a través de él para volver a su estado de equilibrio. Este flujo constante de electrones es lo que llamamos corriente eléctrica continua (CC).

 

Tipos de células fotovoltaicas: ¿Cuáles son las más eficientes?

No todas las células solares son iguales ni se fabrican del mismo modo. Dependiendo de la estructura cristalina del silicio y del proceso de fabricación, podemos encontrar principalmente tres tipos de células fotovoltaicas en el mercado. Cada una cuenta con características, eficiencias y costes diferentes que debes conocer.

 

Células monocristalinas: Alto rendimiento y estética premium

Las células monocristalinas se fabrican a partir de un único cristal de silicio de alta pureza mediante el método Czochralski. Visualmente son muy fáciles de identificar porque tienen un color negro homogéneo y esquinas recortadas en forma de chaflán para optimizar el espacio de fabricación.

  • Eficiencia excelente: Son las celdas más eficientes del mercado actual, con tasas de conversión que oscilan habitualmente entre el 19% y el 23%.
  • Rendimiento en climas cálidos: Se comportan mejor ante temperaturas elevadas que las células policristalinas, perdiendo menos eficiencia en los días calurosos de verano.
  • Larga vida útil: Conservan sus propiedades durante más tiempo, y la mayoría de fabricantes ofrecen garantías de rendimiento de hasta 25 o 30 años.

 

Son el tipo de panel más utilizado con diferencia. Son una gran opción si dispones de un espacio limitado en tu tejado y necesitas exprimir al máximo cada metro cuadrado disponible con un diseño estético y elegante en color negro.

panel solar monocristalino

Células policristalinas: Equilibrio y coste-efectividad

A diferencia de las anteriores, las células policristalinas se producen fundiendo múltiples fragmentos de silicio en un molde rectangular. Al enfriarse, el silicio forma múltiples cristales, lo que le otorga a la celda un color azul brillante con un aspecto texturizado muy característico.

  • Coste de fabricación menor: Su proceso de producción es más sencillo y genera menos desperdicio de silicio, lo que reduce el precio de adquisición para el usuario final.
  • Eficiencia moderada: Su tasa de eficiencia es ligeramente inferior a las monocristalinas, situándose habitualmente entre el 15% y el 18%.
  • Sensibilidad al calor: Tienen un coeficiente de temperatura ligeramente peor, lo que reduce su rendimiento de forma más notoria en zonas con temperaturas extremadamente altas.

 

En países desarrollados, la diferencia de precio entre los paneles solares monocristalinos y policristalinos es mínima. Por lo que no es común que se utilicen.

panel solar policristalino

Células de capa fina (Thin Film)

Prácticamente en desuso en viviendas y naves industriales, las células de capa fina no utilizan bloques rígidos de silicio cristalino. En su lugar, se fabrican depositando capas ultra delgadas de materiales fotovoltaicos (como silicio amorfo, teluro de cadmio o seleniuro de cobre, indio y galio) sobre soportes flexibles de vidrio, plástico o metal.

Aunque su eficiencia es inferior (entre el 10% y el 13%), son extremadamente ligeras, flexibles y se adaptan a superficies curvas. Se utilizan principalmente en dispositivos portátiles, calculadoras y fachadas de edificios inteligentes.

 

Nuevas tecnologías emergentes

Por otro lado, la investigación científica no se detiene. En los últimos años, las células de perovskita han ganado una atención masiva en el sector. Este material promete revolucionar la industria al permitir eficiencias de laboratorio superiores al 30% a un coste de fabricación extremadamente bajo, abriendo las puertas a una nueva generación de paneles solares ultra eficientes en el corto plazo.

 

Del silicio a tu hogar: Cómo se integran las células en una instalación de autoconsumo

Una célula fotovoltaica aislada no es de gran utilidad por sí misma debido a su bajo voltaje. Para poder alimentar los electrodomésticos de tu hogar o la maquinaria de tu negocio, las células deben integrarse en un sistema energético completo y coordinado.

En una instalación de autoconsumo moderna, el camino que recorre la energía incluye los siguientes elementos:

  1. El sistema fotovoltaico: Decenas de paneles solares trabajan de forma conjunta en tu tejado. Cada panel agrupa físicamente las células en una estructura estanca que las protege de las inclemencias meteorológicas durante décadas.
  2. El inversor solar: La corriente continua (CC) generada por las células fotoeléctricas se envía al inversor solar, que es el verdadero cerebro del sistema. Este transforma la corriente continua en corriente alterna (CA), que es el formato de electricidad que consumen tu televisión, tu nevera o tus ordenadores.
  3. Los sistemas de almacenamiento energético: Si tu instalación produce más energía de la que necesitas durante las horas centrales del día, no tienes por qué desperdiciarla. Almacenar la energía solar mediante una batería residencial te permite guardar ese excedente para utilizarlo por la noche o en días nublados.

 

De hecho, con una batería residencial bien dimensionada en tu hogar, se pueden alcanzar de forma habitual niveles de autoconsumo de entre el 80% y el 90%, reduciendo casi por completo tu dependencia de la red eléctrica convencional y protegiéndote frente a las subidas de los precios de la luz.

FAQ: Preguntas frecuentes sobre células fotovoltaicas

La célula fotovoltaica es el componente individual básico de silicio que genera electricidad a pequeña escala. Un panel solar es la estructura comercial terminada que agrupa, conecta y protege a decenas de estas células para ofrecer una potencia útil.

Las células fotovoltaicas son extremadamente duraderas al no contar con partes móviles. Su vida útil supera tranquilamente los 25 o 30 años. Durante este periodo, sufren una degradación muy lenta y controlada de aproximadamente el 0.5% anual, lo que garantiza que seguirán produciendo más del 80% de su capacidad original tras tres décadas de uso.

Sí, las células fotovoltaicas no necesitan recibir luz solar directa de forma obligatoria para producir electricidad. Siguen funcionando con la luz difusa que atraviesa las nubes en los días grises, reduciendo su rendimiento a un porcentaje que varía entre el 10% y el 25% de su producción nominal en un día completamente despejado. ¿Y funcionan las placas solares de noche? Desafortunadamente no.

El silicio es el material semiconductor rey en el sector por su abundancia en la corteza terrestre y sus excelentes propiedades electrónicas. No obstante, se emplean otros compuestos avanzados como el arseniuro de galio, el teluro de cadmio o las perovskitas para aplicaciones específicas y de investigación de alto rendimiento.

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Alba Morales

Content Marketing Manager

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